Edmundo Browne V.
Un dicho muy antiguo dice que el ser humano es el único que se tropieza dos veces con la misma piedra, lo que se repite una y otra vez a través de la historia. Es el caso, estimamos, de lo que está ocurriendo con la cereza, producto estrella de los últimos años y que terminó por inundar el mercado chino hasta el punto de que los precios en esta temporada disminuyeron en forma violenta. Esta experiencia ya la hemos vivido antes, siendo el caso más emblemático el de los kiwis –producto no originario y procedente de Nueva Zelanda– ya que la sobreproducción de Chile en su época propició un derrumbe en los precios mundiales y los agricultores locales se vieron obligados a arrancar una cantidad considerable de estos árboles.
Consideremos que la plantación de cerezos, como consecuencia de los altos precios obtenidos en el mercado chino en años anteriores, ha venido creciendo en forma exponencial. Hoy en día Chile ya tiene 70.000 hectáreas de cerezos y para poner un marco de referencia, las viñas en nuestro país alcanzan las 130.000, lo que habla del impulso por invertir en este tipo de carozos.
Los números son impresionantes, Chile incrementó en casi un 50% el embarque de cerezas a China de un año para otro y los resultados están a la vista; estando todavía por jugarse el mes de enero los precios de venta en el país asiático al inicio de la temporada bajaron estrepitosamente y luego se han recuperado levemente quedando por conocer el remate del mes de enero, en donde el 29 era el día clave pues se celebraba el año nuevo chino, fecha en que el consumo de cerezas alcanza su máximo.
Es difícil conocer cuantas hectáreas de cerezos comenzarán a entrar en producción para la próxima temporada, pero lo que se ve a simple vista es que los volúmenes de fruta seguirán aumentando y aparte del mercado chino, el precio en otros mercados es sustancialmente mas bajo y las rentabilidades son menores. Sin embargo, la única alternativa para enfrentar lo que se viene es diversificar los destinos de las cerezas, y en que Estados Unidos podría jugar un rol importante, dado lo contra cíclica que es nuestra temporada con el país del norte. Es efectivo que los precios son muy distintos de los que puede conseguirse en China, pero una cosa es clara y evidente, si no se morigeran los embarques a China en la próxima temporada lo más probable es que los precios sigan a la baja pudiendo llegar incluso a transformarse en un negocio deficitario.
Como para tener un poco de esperanza de diversificar los mercados, hace pocos días se anunció la llegada del primer contenedor con cerezas a la India, que es un mercado inmenso que tendría que ser un objetivo para Chile, ello, aunque el régimen arancelario es una barrera que hay que superar y es urgente que se intensifiquen la gestiones para renegociar nuevamente el acuerdo con India.
Con todo, la industria de la cereza hasta ahora ha sido un factor muy positivo para Chile, generando beneficios para una amplia comunidad, que ha llegado hasta el último eslabón de la cadena productiva, como es el del jornalero recolector, quien ha logrado ingresos que hasta casi cuadriplican lo que pueden conseguir en otros rubros. Los retornos por la exportación de cerezas lideran en forma abrumadora la industria frutícola en nuestro país y es de esperar que nuestro país pueda salvar exitosamente los desafíos que se vienen para los próximos años.