Edmundo Browne V.
Ha estado frecuentemente en los medios el tema portuario, sobre todo después de la inauguración del puerto peruano de Chancay en Perú; esto se ha transformado en una constante de malos augurios y perjuicios para los puertos chilenos, sobre todo si el nuevo puerto peruano se transforma en un HUB o centro de transbordo para las cargas chilenas. Esto sería altamente perjudicial para las exportaciones locales, ya que afectaría fuertemente al sector agrícola debido a que, al ser productos perecibles, el tiempo de tránsito del barco juega un rol fundamental en relación con la calidad de los productos a su llegada a su destino.
Las estadísticas que se manejan y que han estado en la discusión en el último tiempo, expresan que los puertos chilenos están a la saga respecto de nuestros competidores directos y los rankings son bastante lapidarios. Según los últimos informes, solo el puerto de Coronel figura como medianamente eficiente, estando por cierto rezagado en comparación con otros foráneos. Lo que es una realidad, y muy lamentable, por cierto, es el derrumbe en los rankings de los puertos de la zona central de Chile, cuando hace unos 10 o 15 años el nivel de eficiencia era muy distinto y los puertos de San Antonio y sobre todo Valparaíso brillaban en el concierto latinoamericano.
Existe un antes y después en la eficiencia de los puertos nacionales desde la época post pandemia, donde los incentivos económicos entregados a las personas, incluidos los retiros de los fondos de pensiones, impulsaron un poder adquisitivo descomunal, generándose una verdadera fiebre por el consumo y la demanda de productos suntuarios se disparó de manera brutal, generando una verdadera avalancha de importaciones. Esto trajo como consecuencia un colapso en los puertos y en los tiempos de transferencia portuaria que se vieron afectados en forma sensible, alcanzando demoras en el retiro de carga que llegaron a 2 y hasta 3 semanas desde que el barco había arribado.
Otro factor que ha sido recurrente es la alta conflictividad de los sindicatos portuarios, los que en los últimos años pusieron en jaque la continuidad operativa con movimientos, paralizaciones y bloqueos, todo ello en un marco de absoluta ilegalidad; sin embargo, la actitud de las autoridades siempre ha sido indiferente y han dejado hacer y deshacer a los sindicatos deteniendo la operación portuaria. El caso más reciente, el puerto de Coronel, fue prácticamente secuestrado a comienzos de este año, con perjuicios económicos que se sumaron en centenas de millones de dólares y con un daño reputacional que afectó incluso la imagen país, pues varios organismos hicieron observaciones acerca de la incerteza que se estaba originando en Chile respecto del funcionamiento portuario.
El desastre en la congestión de los puertos luego de la pandemia mejoró una vez que el exceso de liquidez se fue normalizando, pero nunca se han recuperado los tiempos de gestión en la operación portuaria que existían hace 15 años.
En todo caso, en esta realidad bastante poco feliz, igualmente aparecen algunas lucecitas de proyectos en los que se aborda el tema de la automatización de tareas. En efecto, el Puerto de San Antonio ha iniciado un programa bastante ambicioso que tiene por objetivo mejorar la coordinación logística y aplicar tecnología en la interacción de los distintos actores que intervienen en la cadena logística portuaria. Para lo anterior desarrollaron un taller con las agencias de aduanas que incluye un proyecto denominado PCS (Port Community System), que consiste en disponer de una plataforma digital para el intercambio de información en la comunidad portuaria en una integración público-privada en la logística marítima. Según la presentación en este workshop, actualmente en las cargas transferidas, por cada millón de boxes transferidos anualmente, cerca de 65 millones de mensajes operativos entre los actores de la cadena logística de San Antonio no son capturados en una plataforma para optimizar la coordinación logística. Asimismo, en las importaciones, un 68% de los mensajes operativos se efectúan en forma manual; en el caso de las exportaciones, los mensajes manuales alcanzan a un 56%.
Esta iniciativa del Puerto de San Antonio surge como una luz que ojalá pueda concretarse en un plazo mediano y así recuperar la otrora agilidad en el proceso portuario. De nuestra parte muy disponibles para participar activamente en este prometedor proyecto.