Edmundo Browne
Termina un año que se caracterizó por un alza en las exportaciones que significará probablemente que rocemos los US$ 100.000 millones en ventas al exterior, cifra jamás conseguida y que se explica por el altísimo precio del cobre; prueba de ello es que las exportaciones mineras representarán más de un 57% del total.
También en menor medida pero muy destacable, por cierto, son las exportaciones de frutas que los pronósticos estiman alcanzarán US$ 7 billones, monto que refleja un gran dinamismo especialmente en las cerezas donde, salvo algún tropiezo en China, podrían alcanzar un año histórico. Lo mismo con los salmones que se han mantenido con buenos precios y en donde también se espera muy buenos retornos.
En las importaciones se ve un estancamiento, sobre todo en la importación de bienes de capital y bienes durables, esperándose un total de compras al exterior de aproximadamente US$ 85.000 millones. A no ser que se produzcan cambios importantes en el último par de meses, el excedente de la balanza comercial podría alcanzar los US$ 15 billones, lo que es un superávit considerable y el más alto en varios años.
Otro aspecto para destacar al finalizar este 2024 es la reforma tributaria, que bajo la Ley 21.713 introdujo cambios en temas tributarios y aduaneros. Como ya hemos destacado en boletines anteriores en lo que se refiere al rubro aduanero hay modificaciones favorables y otras definitivamente negativas, sobre todo en el aumento de algunas sanciones y la creación de otras figuras punibles. En este sentido llama poderosamente la atención la duplicidad que se produce en los regímenes suspensivos, ya que se configura una doble penalidad. Por una parte, está el Artículo 154 de la Ordenanza y ahora se adicionó el artículo 176 letra p) en que además se sancionará con un 25% del valor de las mercancías a la cancelación de los regímenes fuera de plazo.
¿Qué se puede esperar para el 2025 en el comercio exterior chileno? ciertamente la materia más preocupante es la elección de Donald Trump en Estados Unidos, ya que los anuncios proteccionistas no son nada favorables para un país tan abierto como es Chile. La esperanza es que estas amenazas no se concreten. sobre todo debido a que la balanza comercial es deficitaria para Chile, es decir le compramos a EE.UU. más de lo que le vendemos, lo que podría suponer que no se tocara el acuerdo comercial y zafaremos de una eventual subida de aranceles en el ingreso a Estado Unidos.