
Acusación de Estados Unidos respecto de blanqueo de origen
Dentro de la agitada agenda proteccionista de Estados Unidos, en días recientes se publicó un listado de decenas de países –entre los que está incluido Chile– que estarían incurriendo en el ilícito de reenviar mercaderías originarias de países asiáticos a aquel país, lo que violaría los acuerdos comerciales con el consiguiente perjuicio para la economía estadounidense. Este transbordo de mercaderías que terminan en el país del norte se realizaría mediante acciones contrarias al Tratado y consistiría en etiquetar artículos como “made in Chile” en circunstancias que fueron manufacturados en Asia.
La denuncia del gigante del norte se enmarca en una política de incrementar aranceles, dificultar las importaciones y presionar para complicar el comercio con China, que es hoy por hoy el principal socio comercial de nuestro país.
Lo curioso y hasta insólito es que esta situación de blanqueo de origen desde Chile a Estados Unidos es en la práctica muy marginal y no existe una cantidad importante de denuncias que se hayan formalizado, de acuerdo con el TLC Chile-EEUU. Por el contrario, en las importaciones que provienen desde Estados Unidos y que se acogen al acuerdo de liberación de aranceles, es bastante frecuente que los productos que se internan en Chile no sean originarios de ese país. De hecho, existen decenas de procedimientos en curso en los que se ha constatado que los productos supuestamente manufacturados en Estados Unidos han sido fabricados en Asia, o bien utilizan materias primas no originarias que no cumplen con la norma de origen establecida en el Tratado; y ocurre con frecuencia que los proveedores estadounidenses no envían los antecedentes de cumplimiento de dichas normas. Esto ha generado un procedimiento de verificación que lleva adelante la Aduana chilena y que habitualmente termina con que el importador deba pagar los derechos aduaneros y asumir las correspondientes multas.
Cabe señalar que el acuerdo con Estados Unidos establece la auto certificación, es decir, no existe una entidad que valide el certificado de origen, siendo el propio productor o exportador e incluso el importador el que emite la certificación, basado en los antecedentes que le envíe su proveedor.


