
OPINIÓN

Edmundo Browne V.
Es un hecho indesmentible que la crisis de criminalidad es una realidad, y el comercio exterior no está ajeno a este flagelo que se manifiesta de diversas formas. Los temas más sensibles –comentados majaderamente en estas líneas– están relacionados con la propiedad intelectual y los riesgos de que se importen productos falsificados. Igualmente el narcotráfico es un ilícito que se ha incrementado de manera sustantiva, así como también la importación de productos que no cumplen con normas de calidad, certificaciones obligatorias, etc. En el caso de las exportaciones, los delitos mayoritariamente consisten en incluir drogas en los contenedores y el riesgo inminente es que Chile se consolide como un corredor de estupefacientes desde el Cono Sur.
Caso aparte son los robos y asaltos que se producen dentro de la zona primaria aduanera, así como en el tránsito desde los puertos a su destino final. Hace solo unas semanas se supo que una empresa de retail sufrió el robo de 14 contenedores. Todo ello a vista y paciencia de las policías y el Ministerio Público, y dada la habitualidad con que ocurren estos ilícitos, ni siquiera apareció en la prensa.
Existe una iniciativa que está en discusión por estos días y se refiere a la posibilidad de que las policías puedan actuar con total libertad al interior de los recintos portuarios, en forma paralela a la labor de Aduanas. Esto, como era de esperar, ha generado la resistencia de la Asociación de Funcionarios Aduaneros (Anfach), que podría ver afectada su autonomía y pasada a llevar en el ámbito de sus atribuciones.
Para abordar adecuadamente este tema, es necesario reconocer que la cantidad y diversidad de delitos han aumentado en la última década en forma exponencial y estos se encuentran fuera de control. Esa es la cruda y amarga realidad y es tanta la recurrencia que la comunidad de comex ha ido perdiendo la capacidad de asombro.
En ese contexto, la iniciativa del Poder Ejecutivo de incorporar en forma independiente a las policías en indagaciones y pesquisas en busca de actos criminales al interior de los recintos portuarios es una medida que debería contar con el apoyo mayoritario de la comunidad aduanera. Ello por cuanto es un hecho que Aduanas no tiene los recursos ni las capacidades para abordar un tema que desde hace tiempo se descontroló. Por el contrario, la participación de las policías en el movimiento portuario y aeroportuario podría ser una oportunidad para incrementar el nivel de inversiones que se requiere para mejorar la seguridad en los puntos de acceso y salida de mercancías del país. Estas inversiones son de gran envergadura y el beneficio que podría traer la intervención de las policías es que las acciones para combatir los delitos tendrían una mayor repercusión e impacto mediático que debería sensibilizar al Poder Ejecutivo para dotar de los recursos y capacidades que los puertos, aeropuertos y pasos fronterizos requieren.