
OPINIÓN

Edmundo Browne V.
Recientemente se supo del lamentable fallecimiento de Ronald Bown, quien fue un destacado dirigente gremial que lideró la Asociación de Exportadores por largo tiempo y fue un actor fundamental en el desarrollo exportador del rubro frutícola. La partida de Ronald Bown es una pérdida sensible y quedará en la historia su participación y protagonismo en el exponencial desarrollo de las exportaciones de frutas. Ronald fue un incansable impulsor en los diversos acuerdos comerciales que Chile firmó hace ya un par de décadas y que posibilitó a Chile constituirse en uno de los exportadores de frutas más grandes del mundo. A través de mi pasada trayectoria gremial tengo en la memoria de infinidad de reuniones con Ronald en que los gremios juntábamos fuerzas para explorar y penetrar los mercados externos. Chile le debe mucho a este destacado dirigente con quien, en otros tiempos y con una fluida colaboración público-privada que hoy es solo un recuerdo, se pudo lograr diversos objetivos que hoy en día serían imposibles.
Junto con el fallecimiento de Ronald Bown, hace casi un año también sufrimos la pérdida de Roberto Fantuzzi, gran dirigente gremial que creó la Asociación de Exportadores de Manufacturas (ASEXMA), entidad que trabajó mucho por desarrollar la exportación de manufacturas y productos con valor agregado. En relación con Roberto, el tema me toca más de cerca, ya que me correspondió acompañarlo durante décadas en el directorio de ASEXMA; su espíritu inquebrantable y su persistencia para potenciar las exportaciones de un sector que solo ha visto disminuir su actividad en los últimos decenios, fue sin duda encomiable y quedará en la historia de los dirigentes gremiales que se la jugaron, navegaron contra corriente y que siempre tuvo la fuerza y perseverancia para empujar el carro tratando de doblarle la mano al destino en un sector en que la desindustrialización ha sido la tónica desde hace años, razón por la cual los esfuerzos para colocar productos en el exterior con valor agregado resultó una obra titánica, en que solo con la fuerza de Roberto pudieron prosperar.
En estos largos años Roberto me distinguió con su amistad y teníamos un fuerte vínculo que cultivamos hasta sus últimos días. Fue sin duda una persona muy singular, sencillo, directo, muy honesto y especialmente afectuoso y leal.
Quise hacer un paréntesis en cuanto a recordar a estos dos destacados dirigentes gremiales que ya no están con nosotros, a los cuales Chile les debe mucho y permanecerán en el recuerdo como personas que contribuyeron enormemente al desarrollo exportador de nuestro país.


